viernes, 20 de enero de 2017

Epilogías y soliloquios.

Ella está deshojando margaritas y estoy pegando tirones, arrancando las raíces, tragándome los pétalos (coprofagia). Ninguna me quiere pero no importará hasta que vomite. El nudo de su venda, antaño sellado, se deshace por el polvo. Y es que la costra sigue siendo rugosa hasta con los ojos cerrados.

Me reencuentro con Panero, coños y sangre (mala señal) y ciño velas negras a mis córneas. Porque si es lo que espera, no quiero verlo. (camino al espejo) Porque si es lo que espera, prefiero verme a mí y seguir caminando torcido. Orgulloso de lo único que me define (me fijo en el nacimiento del vello facial). Orgulloso de ser igual fuera y dentro (agua en la cara y salgo).

Vuelvo a debatirme entre el boli y el lápiz, y acabo clavando ambos. Entre follar y escribir, y cobarde de mí eligiendo la que menos duele. La laguna sigue ahí, pero sin luz el agua es fango. Sin luz el agua es pierda. Sin luz el agua es Santo Sepulcro de falso mártir. Huesos de un cadáver que nunca contuvo alma. Y es que el Sol no sale si para ello no tiene motivos.
Si el mundo ya no gira, porque estoy envuelto en la cama.
Recoge mis mortajas,

Hazlas arder.

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