Tras la tormenta, llega la
calma.
Como las cuerdas de la guitarra de Dios
[a];
que hace tiempo dejo de sonar,
para ahorcar.
Como fotogramas de Buñuel,
viejos,
llenos de polvo, sangre y
humo.
Blanco y negro no siempre son
sombra,
sino amor.
Y como amor;
Hoy quemaré mi casa de cartón y costra.
[la ceniza también quema]
Y como odio;
llenaré de hielo cada rincón de tu
pecho.
[la escarcha también quema]
La psicología de cenar
[frío],
sobrevivir
[solo],
y morir
[contigo].
Tras la tormenta, el olor a tierra
llorada.