Hoy la he visto guiñar el ojo al del espejo.
Traman algo.
domingo, 29 de enero de 2017
domingo, 22 de enero de 2017
Hipotermia.
Allí donde la gélida escarcha
destroza mis labios.
Allí donde los ojos del cuervo
yacen vítreos, sin luz
Vienes a verme, y das tres vueltas,
buscando volar tu falda
y robar bajo ella el invierno.
Aquí, que
sollozos crecieron sin nanas.
La razón y
el espejo, navajas.
Aquí que la
raíz podrida se ensalza
y mi reflejo
me insulta a la espalda.
Llévame
allí, a tu ciudad Esmeralda,
donde el hastío
alimenta las plantas
que torcidas
crecen, pero válidas
con sus
ramas ahorcando mis lágrimas.
Y cuando tú
no estás, se callan las palmas,
y las voces
hurgan mi cráneo como ratas,
y
pacientemente espero de la locura tu llegada,
y a las
tantas del día tu lengua se clava.
Si cuando tú
no estás,
bufandas de
cuadros son sogas.
Si tu mano
no acaricia,
si tu mano
no me ahoga.
Miel de
azalea que tus caderas vierten
Ácido en tu
lengua que cadenas rompe.
No busco
tregua de guerra entre sienes
sino
encontrar entre el barro al hombre.
viernes, 20 de enero de 2017
Me mira.
Ella no mira; no hay fuego entre bandas, no hay risas
histéricas, no hay trapanaciones cerebrales, no hay rocas partidas por una gota
helada, no hay balas perdidas, no hay eyaculaciones inoportunas, no hay
gargantas cortadas, no hay jeringuillas usadas, no hay caretas en el suelo, no
hay bragas usadas, no hay callejones oscuros, no hay selvas de opio, no hay
relojes parados, no hay espejos rotos, no hay seres deformes, no hay venas
cortadas, no hay tartas de cumpleaños, no hay flores del mal, no hay libros a dos
euros, no hay litros a uno, no hay edificios en ruinas, no hay desnudos
integrales, no hay fotos en blanco y negro, no hay biombos transparentes, no
hay alas aplastadas, no hay columnas torcidas, no hay traiciones de hermanos,
no hay clavos en las manos de Cristo, no hay poesía en psiquiátricos, no hay
enfants terribles, no hay dinero, no hay vómitos, no hay abrigos remendados, no
hay besos en degradado, no hay compasión, no hay pena, no hay amor,
no hay nada.
Epilogías y soliloquios.
Ella está deshojando margaritas y estoy pegando tirones,
arrancando las raíces, tragándome los pétalos (coprofagia). Ninguna me quiere
pero no importará hasta que vomite. El nudo de su venda, antaño sellado, se
deshace por el polvo. Y es que la costra sigue siendo rugosa hasta con los ojos
cerrados.
Me reencuentro con Panero, coños y sangre (mala señal) y
ciño velas negras a mis córneas. Porque si es lo que espera, no quiero verlo.
(camino al espejo) Porque si es lo que espera, prefiero verme a mí y seguir
caminando torcido. Orgulloso de lo único que me define (me fijo en el
nacimiento del vello facial). Orgulloso de ser igual fuera y dentro (agua en la
cara y salgo).
Vuelvo a debatirme entre el boli y el lápiz, y acabo
clavando ambos. Entre follar y escribir, y cobarde de mí eligiendo la que menos
duele. La laguna sigue ahí, pero sin luz el agua es fango. Sin luz el agua es
pierda. Sin luz el agua es Santo Sepulcro de falso mártir. Huesos de un cadáver
que nunca contuvo alma. Y es que el Sol no sale si para ello no tiene motivos.
Si el mundo ya no gira, porque estoy envuelto en la cama.
Recoge mis mortajas,
Hazlas arder.
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