Soy la lágrima que se pierde entre el agua de la ducha. Soy el desagüe que se lleva la mierda de todo. Soy el cristal roto de algún marco que algún día significó algo. Soy la foto a medio quemar; el soldado que la aprieta en su último aliento. Soy la bala inocente. Soy metal frío fundido para hacer esposas. Soy los barrotes oxidados de no sé qué celda en no sé qué cárcel mental. Soy el enfermo. Soy el obseso que se dejó la puerta abierta. Soy Vietnam. Soy Normandía. Soy, quizás, un fallo de alguien; o quizás mi propio fallo. Soy el que falla. Soy la X de una ecuación indespejable. Soy la cruz sangrante de no sé qué mesías. Soy la visión de mi propia catástrofe profetizada. Soy Caronte. Soy una gota de Estigia. Soy la que colma el vaso. La que rompe el vaso. La que nubla los ojos. Soy el coma. Soy el punto final. Soy tú.
No soy yo.
Hoy soy angustia.
sábado, 9 de noviembre de 2013
sábado, 18 de mayo de 2013
Cumbia.
Hoy es madrugada, y no existe opio que me haga ver algo más sepia este jodido negro. Atasco mental. Cuando el mundo se te atraganta en la garganta y no te deja gritar. Nadie grita para alejarte del pozo. Jodido, como que me queme que no ardamos. Que nos prendamos. Que tus ojos suelten prenda. O quitarte las tuyas. Hoy no es vals lo que tu habita echa de menos. El ambiente huele a bolero, a cumbia de invierno. Huelo a mi propia descomposición, como si la muerte me ofreciese mis propios veintiún gramos a cambio de tus diez. Bah, no espero que entiendas nada de este 'bah' hecho persona. Pero, bah.
Que esto no es miedo de tener miedo. Es pánico a que seas mi sarna particular, y que de tanto gusto acabes picando. Pánico a hacerte daño. A no ser tu Kevin Costner, no ser tu guardaespaldas. Está bien que me des la espalda si es tu culo quien me abre las puertas. Las del paraíso. ¿Para quién? Ahora, para mí no. Y joder, no quiero pensar un minuto más en lo que rogué, en lo que te lloré. No eres Cristo. Creo en ti. Te tengo fe. Quiero amarte, joder. No sangrarte. Esto no va de cargar con cruces, sino de tu cara en mis putos sueños. Entérate ya, esto no fue azar. Y si lo fue, rompí la banca. Como duelen tus silencios, tan arma blanca. Lo revolucionan todo. Tan ejército rojo. Como pupilas que te buscan. Como Madrid sin tu 'y griega'. Como yo, tras tu perfección helénica. Mi talón de Aquiles. Deseo de Troya entre sábanas. Aunque ardamos. Aunque se nos peguen hasta noquearnos y despertar con el despertador de las nueve y pico. Aunque nos separe el autobús o mi tendencia autodestructiva. O tu orgullo. O lo orgulloso que estoy de ti, o de mí. Que no quiero abrir los ojos y pensar que no estàs ahí un puto día más. No quiero volver a las rejas. Necesito que cures mis rajas, ser tu Rajhá particular. Tú mi octava maravilla. El vientre de mi mundo, bailándome las horas. Quiero que mañana solo su voz cambie mi gesto. Solo quiero su fortuna. Nuestra belle èpoque particular.
Pero, hoy no. Hoy, es madrugada. Llueve. En tu cama, nuestra cumbia sabe a bilis.
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