domingo, 2 de julio de 2017

miércoles, 7 de junio de 2017

Eco



Tanto eco dentro de mí­, que ya no sé si estoy vací­o o soy inmenso. Si las reproches salen de mí­ o de otro. Si dejé de hablar hace años o aún no he empezado.

Tanta sangre, nervios, músculos y tendones dentro de mí­ que cerdo antes que hombre aunque no quede nada que aprovechar.

Y estoy cruzando pasos de cebra en Tokio y aún asÃí no veo más que a ti. Y no sé si hacerme el harakiri a mí­ o a ti para sentir más dolor. Si tu sangre y la mí­a serán del mismo color. Ojalá abrirte tan fácil. Ojalá resguardarme en ti, en tu coraza de huesos. Ojalá resguardarme de ti, en tu vacía coraza de huesos. Y llueve en Madrid y las gotas resuenan en tu tripa, y hacen vibrar tus pieles, esas con las que decoro mi cueva.

jueves, 2 de marzo de 2017

No lo leas.

Dejó de guardarme los días, así que empecé a reservarle las noches (a las que entraba sin permiso). Ahora lo pedía. 

Dejé de mirar el espejo; miraba pastillas. 

Ni sus palabras herían, ya estaban muertas. ¡Pero siempre fantaseé con la necromancia! Al final, fue el principio que ganó fuerza hasta comerse el camino. Y dejó con sus restos en la taza, la estatua de mí, de mis angustias y recelos. "Never again" pienso en un inglés manido mientras escribo. Pero no paro porque está doliendo (estas esposas hace ya que aprietan, para ser arras). Me releo en sus ojos, y veo primeras personas, que ya son últimas. Ojalá fumase mucho, demasiado, pero qué aburrido tener escape. No hay mayor indicio de muerte prematura, que ni el suicidio llame a tu puerta. Y si el veneno entra en la vena hoy, y se apaga el sol, será por vergüenza y no por traición. Me mojan la cara unas manos extrañas. Me miran desde el espejo, aún con el grifo abierto. ¿Por qué entonar el Mea Culpa, si es himno oficial? Queda por cerrar el grifo (y por cortar el agua). Al final, como aceite resbalas de mis manos, por apretar hasta la asfixia. Entre insultos, recuperando el aire, pajarito ¿sabrás que te guardaba de la caza? 

No quiero ya mi coraza, de costillas ni de verdades. Quiero mentirme de nuevo, quiero matar a Rimbaud con las manos de Verlain. 

Es tan preciosa, que jamás cuadró que fuera mi vida. 

Hasta ahora.

domingo, 29 de enero de 2017

domingo, 22 de enero de 2017

Hipotermia.

Allí donde la gélida escarcha
destroza mis labios.
Allí donde los ojos del cuervo
yacen vítreos, sin luz
Vienes a verme, y das tres vueltas,
buscando volar tu falda
y robar bajo ella el invierno.

Aquí, que sollozos crecieron sin nanas.
La razón y el espejo, navajas.
Aquí que la raíz podrida se ensalza
y mi reflejo me insulta a la espalda.

Llévame allí, a tu ciudad Esmeralda,
donde el hastío alimenta las plantas
que torcidas crecen, pero válidas
con sus ramas ahorcando mis lágrimas.

Y cuando tú no estás, se callan las palmas,
y las voces hurgan mi cráneo como ratas,
y pacientemente espero de la locura tu llegada,
y a las tantas del día tu lengua se clava.

Si cuando tú no estás,
bufandas de cuadros son sogas.
Si tu mano no acaricia,
si tu mano no me ahoga.

Miel de azalea que tus caderas vierten
Ácido en tu lengua que cadenas rompe.
No busco tregua de guerra entre sienes

sino encontrar entre el barro al hombre.

viernes, 20 de enero de 2017

Me mira.

Ella no mira; no hay fuego entre bandas, no hay risas histéricas, no hay trapanaciones cerebrales, no hay rocas partidas por una gota helada, no hay balas perdidas, no hay eyaculaciones inoportunas, no hay gargantas cortadas, no hay jeringuillas usadas, no hay caretas en el suelo, no hay bragas usadas, no hay callejones oscuros, no hay selvas de opio, no hay relojes parados, no hay espejos rotos, no hay seres deformes, no hay venas cortadas, no hay tartas de cumpleaños, no hay flores del mal, no hay libros a dos euros, no hay litros a uno, no hay edificios en ruinas, no hay desnudos integrales, no hay fotos en blanco y negro, no hay biombos transparentes, no hay alas aplastadas, no hay columnas torcidas, no hay traiciones de hermanos, no hay clavos en las manos de Cristo, no hay poesía en psiquiátricos, no hay enfants terribles, no hay dinero, no hay vómitos, no hay abrigos remendados, no hay besos en degradado, no hay compasión, no hay pena, no hay amor,

    no hay nada.

Epilogías y soliloquios.

Ella está deshojando margaritas y estoy pegando tirones, arrancando las raíces, tragándome los pétalos (coprofagia). Ninguna me quiere pero no importará hasta que vomite. El nudo de su venda, antaño sellado, se deshace por el polvo. Y es que la costra sigue siendo rugosa hasta con los ojos cerrados.

Me reencuentro con Panero, coños y sangre (mala señal) y ciño velas negras a mis córneas. Porque si es lo que espera, no quiero verlo. (camino al espejo) Porque si es lo que espera, prefiero verme a mí y seguir caminando torcido. Orgulloso de lo único que me define (me fijo en el nacimiento del vello facial). Orgulloso de ser igual fuera y dentro (agua en la cara y salgo).

Vuelvo a debatirme entre el boli y el lápiz, y acabo clavando ambos. Entre follar y escribir, y cobarde de mí eligiendo la que menos duele. La laguna sigue ahí, pero sin luz el agua es fango. Sin luz el agua es pierda. Sin luz el agua es Santo Sepulcro de falso mártir. Huesos de un cadáver que nunca contuvo alma. Y es que el Sol no sale si para ello no tiene motivos.
Si el mundo ya no gira, porque estoy envuelto en la cama.
Recoge mis mortajas,

Hazlas arder.