domingo, 24 de enero de 2016

Como te decía.

Como te decía, hace tiempo que ya no escribo. Desde que miro el reloj y ya no veo mi reflejo en su esfera, sino las agujas girar en torno a ella. Reconozco que intenté forzarlo, dar vueltas al cubo hasta encontrar la solución, pero estalló y con cada una de las suyas, cada una de mis caras. Pero no mueren. Hace tiempo que ya no escribo, si no es por ti no es por nadie. Ojalá tuvieras nombre y sabría así por quien afilar este cuchillo. Ojalá tuvieras nombre, sabría así qué escribir al final de la nota de suicidio. Pero no tienes nombre ni cara y eso te da ventaja, porque siempre ganas. A veces te escribo en papeles y los quemo. Que le jodan al ritualismo, simplemente es basura. Y rayaría mil veces con las llaves el capó de tu cuerpo, escribiría mi nombre con tijeras en tu pupitre. Y le haría una equis al tuyo. Y estudiaría geometría en tu espalda. Y astronomía en las pecas de tu nuca. Pero quiero ser analfabeto para no leer más de nadie. Quiero olvidar a Panero, a Lorca, a Bukowski y a Delibes. Quiero dejar de querer ser Chinaski. Quiero dejar de llorar con la muerte de Milana. Quiero dejar de admirar a mi padre. Quiero volver al vientre de mi madre. Quiero cerveza. Quiero dejar de querer cerveza. Quiero querer. Quiero dejar de querer. Le engaño y le digo que la quiero y ella sabe que le engaño pero quiere no saberlo, y le quiere a él. Pero quiere que la cuide y yo quiero cuidar de alguien. Y quiero dormir en su culo y despertarme arrepentido y romper el espejo y quedarme mirando la sangre mezclarse con el agua en el lavabo. Quiero darme cuenta de que no estoy arrepentido. Quiero sentirme un monstruo. Lo quiero todo y lo quiero ahora pero lo quiero tan poco que estoy escribiendo esto a nadie, esperando que sea a alguien. Quiero ser Mark Renton. Quiero conformarme. Dicen que un día de ausencia dura tres otoños, pero mataría por acabar con este verano.

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